lunes, 30 de julio de 2012

Las apariencias engañan

En una ocasión, me encontraba haciendo la limpieza de la plaza comunitaria, cosa que generalmente hago desde que tengo el gusto de trabajar aquí y... de eso pués, ya han pasado nevadas y aguaceros y poco más de 6 años. Bueno, regreso a mi relato, estaba yo en eso del aseo, cuando llegó una persona a preguntar por los requisitos para estudiar aquí un curso de cómputo y que con quién se podía dirigir, entonces le dije: "oye pués yo te doy la información, mira, la cosa es así y asá", ah, me dijo ella, "yo creo que mejor paso para allá arriba en donde está la sala de cómputo, le dije yo, adelante, en un momento te alcanzo, pero dijo, mejor después vengo.
Al día siguiente, estaba yo, dando un curso de computación a unos niños, y llegó esta misma persona de la que les comento, y me vió y se puso de todos colores, porque luego ya me confesó que pensó que yo era el intendente y que pués como le iba yo a dar información, que pués yo no sabía nada, pero ya después todo se aclaró.
Esa no es la primera vez que me ha pasado, mucha gente se deja llevar por las apariencias y por sus prejuicios. Y, aunque hubiera llevado gafete, tal vez hubiera sido lo mismo.

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